viernes, 17 de diciembre de 2010
Remolachas con Patatas
Creí por un momento que desaparecerías, por completo y sin dejar rastro. El cariño más duradero dentro de mi frío corazón de "vampiro". Morena, ojos negros, piel canela, radiante bajo el sol del verano que nunca pudimos pasar juntos. Me imagino que por algo nunca te pude siquiera robar un beso bajo la fría lluvia que tantas veces nos cayó por sorpresa en nuestras tardeadas, cuando el mundo era tan fácil que no costaba mucho trabajo tenerlo en la palma de la mano. Ahora que se desborda por todos lados, siento que podría reencontrar en mis recuerdos el tiempo que me hacía sonreír sin gran dificultad. Un año de esperarte, aferrando mi corazón a la idea de vivir contigo hasta nuestra vejez, morir en una banca a la luz del atardecer un otoño en que comiéramos las últimas trufas que preparáramos dentro de nuestra casa, al sur de Francia. Sin embargo, no fui lo suficientemente hábil para atarte a mi regazo, te escapaste como golondrina de mis manos inexpertas, huyendo, pidiéndome vivir libre. Me gusta como éres, Helena Scully Gargallo, y todavía no puedo decírtelo sin que me tiemblen las manos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No sabes las veces que he deseado nunca haberme ido... Seguír a tu lado, ligera y feliz como me sentía, esperando al amor que algun día llegaría.
ResponderEliminarTe extraño no tienes una idea, a cada minuto a cada hora. No sabes cuanto gosaría descubrír estos lugares hermosos contigo, que me haz hecho aprender a gozar de la belleza.
No se si sera lo mismo cuando regrese, pero no sabes cuanto lo deseo. Deseo seguir caminando contigo por esas calles tapizadas de jacarandas, sentarme contigo a ver una película y llorar por horas, por no poder ser tan afortunados como los personajes o tan desdichados como ellos, seguir comiendo trufas cada día, no sabes cuanto me gustaría estar de nuevo a tu lado.
Te amo mucho mi Gerito