Gracias por que no estaría aquí de no ser por ti, porque todo acabó tan rápido que no me di cuenta, y lo agradezco, lo agradezco todo, agradezco tus manos, tu cara, que están en mi por ti, a los soles que conozco y las lunas que espero. Cada día como este hay algo que empieza y otra historia que acaba, sin embargo, en todas seguirás como el corazón gigante que nunca se apagó, por dejar a esos ángeles que te cuentan cómo va todo aquí.
Ellas. Aquí están, y me dan lo que no pudiste dar, porque nunca fue necesario. Papá despierta todavía a las cinco de la mañana, Pepito no soltó el chupón, Carlitos tiene tu pelo y las ganas de volar muy lejos, y yo te siento ahorita, aquí estás porque nunca te fuiste del todo, sin embargo, gracias a Dios que está contigo, que es grande y no comprendemos, ese corazón tuyo de cascabeles y castañuelas llegó en paz, y aquí se quedaron el vestido y las fotos. Las calles en tu cumpleaños se visten de colores y el diez de mayo es muy especial, y estás caminando sólo un día sin que te perturbe la calle que no te hace falta ya, ya no estás como nosotros, qué envidia, Chachis, qué envidia, y qué felicidad.
miércoles, 9 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
Saturday night Dead.
Estar despierto y escuchar como respiras.
Ver tu rostro que ilumina la luz que se filtra por la ventana y delinea tu nariz, pasa por tu boca y se pierde en tu cuello. Acerco mi mano, pero tengo miedo a despertarte, entonces sólo permito a mis ojos explorar los tuyos que parecen saber lo que pasa aún estando cerrados. También mi nariz puede percibir el aroma de tu aliento y tu cuerpo, tan pesados por el sueño.
Ojalá pudiera despertarte, decirte que ya no es lo mismo si no te encuentro conmigo, tocar mis labios con los tuyos y dejarme perder todo el estribo dentro de tus brazos.
Pero no puedes, no quieres, no debes, no lo necesito, porque le permito a mis ojos todo. Sábado en la noche. Estoy muerto. Pero me gusta.
Aunque de pronto podría tomar lo que tengo y dártelo sin pensar, permito que todo acabe, pero no para nunca volver a sonreír, sino lograr hacerlo de otra manera. Y la luna está más grande que nunca porque sonríe conmigo.
Ver tu rostro que ilumina la luz que se filtra por la ventana y delinea tu nariz, pasa por tu boca y se pierde en tu cuello. Acerco mi mano, pero tengo miedo a despertarte, entonces sólo permito a mis ojos explorar los tuyos que parecen saber lo que pasa aún estando cerrados. También mi nariz puede percibir el aroma de tu aliento y tu cuerpo, tan pesados por el sueño.
Ojalá pudiera despertarte, decirte que ya no es lo mismo si no te encuentro conmigo, tocar mis labios con los tuyos y dejarme perder todo el estribo dentro de tus brazos.
Pero no puedes, no quieres, no debes, no lo necesito, porque le permito a mis ojos todo. Sábado en la noche. Estoy muerto. Pero me gusta.
Aunque de pronto podría tomar lo que tengo y dártelo sin pensar, permito que todo acabe, pero no para nunca volver a sonreír, sino lograr hacerlo de otra manera. Y la luna está más grande que nunca porque sonríe conmigo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
