viernes, 29 de junio de 2012

Boyz

Ojalá hubiera sido distinto, ¿no? Ojalá yo hubiera podido decir todo con mi boca y no con mis pies, y tú no hubieras escuchado con lo que estaba entre tus piernas. No sé si fui yo mismo quien construyó el castillo en las nubes que se calló con el resoplido del mar, o hubieron ladrillos que tú tan desinteresadamente me regalaste. Ahí estuve mucho tiempo, y desperté creyendo que no era necesario bajarme, hasta que me caí, y me vi con la cara en el concreto. Porque no estuviste para pararme, ni siquiera para curar mis heridas, en las palmas de mis manos por las llagas que provocaron querer darte todos los cristales rotos de mis palabras débiles y mal empleadas.

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