Personaje trágico, condenado por los estudiados, por la sociedad que lo viera nacer y crecer. Blasfemo, misógino, dandi y contradictor a todo lo que estableciera su época. En su obra se destacaron los escenarios amplios en retratar la fría decadencia parisina. Visiones grotescas de atroces escenarios en los que la miseria, el horror del vino y el hachís, se aglomeran para completar un tórrido compendio de poesías redactadas entre lo parnasiano y lo simbolista. Tan crudas y al mismo tiempo repletas de magníficas letanías dedicadas a sus visiones excesivas provocadas por el opio. En el siguiente texto, pretendo analizar su obra como auténtica experimentación plástica, transgresora en tanto a su calidad parnasiana y naturalista, así como contradictoria de ambas al resultar también simbolista y romántica.
Nacido en un nueve de abril en 1821, Charles Baudelaire vivió una infeliz infancia, siempre creyendo haber vivido en el abandono de su madre y orfanado de padre al cumplir los seis años. Siempre en pro de la libertad, oponiéndose a la conducta diplomática de su padrastro, y la intención de este en incursionarlo hacia una carrera de esta índole.
Adorador de E.A. Poe, e incluso traductor del mismo, adorador de su estética oscura y fría, típica del romanticismo. Escribió su obra más importante: Las Flores del Mal, publicada hacia 1857l, desgarbada en protesta y contradicción al status quo parisino, tremendamente contestataria y denunciante a la aristocracia del romanticismo. Sin embargo, ese sería su valor social, la censura y ataque a la obra de Baudelaire no sería propicia para un análisis literario, sino histórico, lo que planteo es una reflexión de sus escenarios, de la temática estética y el horror descrito entre sus letras.
"[...]A mi lado, en lugar del fuerte maniquí
que parecía haber hecho provisión de mi sangre
en confusión chocaban fragmentos de esqueleto [...]"
-La Metamorfósis del Vampiro.
Las visiones grotescas, precedidas por bellas descripciones de lo que le vuelve loco entre sus noches de exceso de hachís resultan pasmosas. En la "Metamorfósis del Vampiro", el narrador se encuentra a punto de tener contacto sexual con una bella mujer, prometedora de infinitas riquezas y placeres físicos, cuando entre tantas palabras se transforma en un ser monstruoso similar a un vampiro. La figura del Vampiro es, sin embargo una mera analogía al monstruo interior de las personas, simbolismo puro entre las claras descripciones que realiza, el oscuro ser de las tinieblas es la perversión entrelineada a la belleza y promesa de la mujer tentadora.
La metáfora baudeleriana es contradictoria al realismo del cual formara parte, y en poemas como "Las Fuentes de Sangre" retrata su mismo inconsciente en la metáfora de sangrantes manantiales.
Baudelaire, Charles. Las Flores del Mal; Cátedra: Madrid, 2002 p 529
"Creo sentir, a veces que mi sangre en torrente
se me escapa en sollozos lo mismo que una fuente.
Oigo perfectamente su queja dolorida,
pero me palpo en vano para encontrar la herida. [...]"
-La Fuente de sangre
La sangre que siente en su interior eternamente fluyendo cuales fuentes no puede ser saciada por nada de lo que aparentemente le hace sentir bien. Reclama al vino y a las mujeres no poder compensar la pérdida de la sangre, bien pudiendo ser su ser creativo, o la pasión por la vida, una fuente que no puede dejar de ver esparcirse a través de los canales e intenta recuperar con falsedades y excesos. Imágenes simbólicas de sus necesidades, preocupaciones, horrores nocturnos, los atroces pensamientos que en su psique se aglomeran y destruyen, Baudelaire realiza profundas y subjetivas analogías.
"Y con sus brazos abiertos, que abarcan sus pechos,
Atrae las miradas de los seres humanos.
Ella cree, ella sabe, esta virgen infecunda,
Y, por consiguiente, necesaria para la marcha del mundo,
Que la belleza del cuerpo es un sublime don
Que de toda infamia arranca el perdón."
-Alegoría
En "Alegoría", realiza un profundo texto, casi visual de no ser por estar compuesto por palabras en lugar de pinceladas violentas, en el cual habla sobre la prostitución como institución sagrada. Claramente escrita en causa de sus reuniones con sus amigos entregados al neopaganismo. La imagen fiel de una casi religión más allá de la concepción del mal y el bien. Baudelaire fue un ávido a la contratación de cortesanas, acto que le volviera un condenado por los ilustrados del siglo XIX, restándole capacidad y creatividad en torno a sí mismo, creando como responsable de su representación visual, otro argumento que usara frecuentemente sería la muerte.
La Muerte en los textos de Baudelaire contenidos en las "Fleurs du Mal" serían distantes las unas de las otras. La "muerte de los amantes" resulta gozosa, casi prometedora para quien su vida termina, similar a la de los pobres, quienes después de sufrir como única realidad, aspiran solamente a terminar su paso por la realidad de forma corta, para terminar con su sufrir. Para los artistas la muerte está idealizada, así como todo lo que a romántico se refiere. Es, sin embargo, en la obra "El fin de la Jornada", donde su visión como poeta retrata la muerte, su propia introspección analizando y explayando plástica y textualmente lo que ve en el último capítulo de la existencia.
"Bajo una pálida luz
Corre, danza y se retuerce
La Vida, impura y gritona.
Tan pronto como a los cielos"
El fin de la Jornada.
Crea imágenes específicas, así como también en el compendio "Cuadros Parisinos" visiones plásticas escritas, redactadas entre el naturalismo, y el realismo mágico, trágicas visiones macabras y mórbidas.
La obra de Charles Baudelaire se vuelve más que puramente realista y naturalista, transgresora de los géneros en que se le encasillan, no sólo corrompió el status quo social, sino también lo hizo con los cánones estéticos. Contrariando a la mayoría de los géneros en que fuera catalogado, nunca dejado por nadie ser clasificado.