sábado, 16 de abril de 2011

Enamorada de Judas. †

"Love is like a brick.

You can build a house.

Or sink a dead body"


Encendió el cigarrillo cuando resolvió la manera de atar el ladrillo al cadáver. Los labios tan rojos como la sangre que ahora escapaba entre sus manos. Dio una bocanada y exhaló con vehemencia. Jugueteaba con los dedos las cuentas de un rosario mientras veía como se ahogaba en el estanque aquel traidor. Cuya perversa psique le hubiera atormentado aún en las noches que se hundía en su pecho tras el rojo satinado de su habitación. Tabaco, sangre y tierra mojada. Iba vestida con el vestido negro que hubiera comprado para salir por primera vez con él, ahora teñido de rojo por la espalda. Recordó el beso traidor, y la traición misma, la manzana que él no se resistió a probar, La fruta prohibida del dolor en ella. Granizaba sobre ella, como molestas piedras que la acusaban de pecadora.

El momento había resultado abyecto, el revólver calibre 22 se disparó entre las manos de ella. Él, sentado en su trono aterciopelado, como rey descoronado, recibió el tiro en el corazón y palpó la sangre en su camisa, cual gesto de redención. Apagó el cigarrillo en el suelo mojado y sus tacones dieron paso a la capilla de la iglesia, la misa de todos los santos no tardaba en empezar.

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