Dime que cuando te vea este clamor que mi pecho ahoga en ti lo podré gritar. Dime que si mis manos recorren tu rostro podré acercar mis labios a los tuyos sin tener que desmembrar primero un iceberg.
Dime que muy por dentro de tus sueños vislumbras cuando menos un suspiro que proviene de mis pulmones y te susurra al oído.
Dime que antes que todo y antes que nada, no importa si entre el mar de diferencias que mi mente y la tuya nadan con dificultad, la costa que mil besos forman a la deriva de una playa es nuestro lugar para guardar un poco de felicidad.
Dime que me extrañas.
Dime que me quieres
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