miércoles, 27 de abril de 2011

Quédate callado.

Dime que cuando te vea este clamor que mi pecho ahoga en ti lo podré gritar. Dime que si mis manos recorren tu rostro podré acercar mis labios a los tuyos sin tener que desmembrar primero un iceberg.

Dime que muy por dentro de tus sueños vislumbras cuando menos un suspiro que proviene de mis pulmones y te susurra al oído.

Dime que antes que todo y antes que nada, no importa si entre el mar de diferencias que mi mente y la tuya nadan con dificultad, la costa que mil besos forman a la deriva de una playa es nuestro lugar para guardar un poco de felicidad.

Dime que me extrañas.

Dime que me quieres


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