Martes.
Tu tienes esa sonrisa que hace tiempo no veía. Juega el viento con tu cabello y tus manos se juntan a veces con las mías. Así, cuando el viento nos junta de repente, caminando. Es a cada paso y suspiro que entre tu y yo crece un “me muero de ganas de decirte que me muero de ganas de decirte que te quiero”. No sé si venga sólo de mi, o de ti, o de los dos, tan ambiguo que resultas, y al mismo tiempo en ingenuo papel de niño mimado. Niño bonito, pero bobo y mimado. Que mis manos se mueren por las tuyas, y ni se diga de mi boca, por el viento, el viento, el viento, que no quiere sin embargo darte frío, empujarte a mí, en todo caso, es lo que busca. Que juegas con mis caireles y en ensueños te dibujo entre mil nubes y te vuelvo un querubín.
No hay comentarios:
Publicar un comentario